Juan Carlos Campos Vanegas: 37 años iluminando vidas en ElectroCaquetá con pasión, alegría y corazón.
Juan Carlos Campos Vanegas: 37 años iluminando vidas en ElectroCaquetá con pasión, alegría y corazón.
Florencia, 23 de abril de 2026
Un caqueteño auténtico, salsero de alma y símbolo de servicio, cuya historia se teje entre la familia, la música y el compromiso con una región que lleva en el corazón.
Los orígenes.
Nacido el 1 de febrero de 1969 en Florencia, Caquetá, Juan Carlos Campos Vanegas es, como él mismo lo dice con orgullo, caqueteño “nacido y criado”. Su historia está marcada por la sencillez de una infancia a orillas del río, el amor profundo por su familia y una vocación de servicio que lo ha convertido en un referente dentro de la Electrificadora del Caquetá.
Creció en un hogar de seis hermanos, guiado por el ejemplo de sus padres: Yolanda Vanegas de Campos y Marlio Ocampo Charry, un contador público íntegro, apasionado por el ajedrez y el ciclismo. De su padre heredó no solo el gusto por este deporte, sino, sobre todo, valores inquebrantables: la honestidad, la disciplina y el compromiso. Juan Carlos lo admira profundamente, reconociéndolo como el pilar que forjó su carácter y su manera de ver la vida.
Su niñez transcurrió entre juegos, paseos familiares y jornadas en el río, donde además de ayudar en casa, aprendió el valor de lo esencial. Desde joven mostró afinidad por lo técnico, formándose como electricista en el Instituto Técnico Industrial, sin imaginar que ese camino lo llevaría a construir una historia de más de 37 años en la Electrificadora del Caquetá.
Su familia ha sido una de sus mayores fortalezas, especialmente el vínculo con sus hermanos, con quienes creció compartiendo sueños, aprendizajes y momentos inolvidables. Recuerda con profundo cariño a su hermana mayor, María del Pilar Campos, médica y campeona nacional de ajedrez, cuyo legado permanece vivo en su corazón. Sus hermanos José Norberto, al servicio de la rama judicial; Marlio, profesor universitario; y Jaime Alberto, especialista en salud ocupacional, junto a su hermana menor Maryori, ingeniera de sistemas, representan el reflejo de una familia construida con esfuerzo, valores y superación. Para Juan Carlos, hablar de sus hermanos es hablar de orgullo, de unión y de una historia compartida que lo ha marcado para siempre.
Proyectos y Logros
El ingreso de Juan Carlos a la Electrificadora del Caquetá estuvo marcado también por personas clave que hicieron parte de ese inicio. Tras graduarse como técnico electricista del Instituto Técnico Industrial, presentó su hoja de vida en un momento en que eran pocos los técnicos en la región. Recuerda que, en esa época, Luis “Lucho” Herrera, quien trabajaba en la empresa, había dejado su cargo al vincularse a la rama judicial, lo que abrió una oportunidad. Fue entonces cuando el ingeniero Iván Betancourt, reconociendo la formación de la Industrial, recomendó tener en cuenta a sus egresados.
Así, junto a Jorge Eduardo Esquivel, Juan Carlos se convirtió en uno de los primeros técnicos de esta institución en ingresar a la empresa. Desde aquel 1 de marzo de 1990, comenzó una trayectoria que no solo le dio estabilidad, sino un propósito de vida, construyendo una historia de 37 años de servicio, compromiso y profundo amor por ElectroCaquetá.
Desde entonces, ha sido testigo y protagonista de la transformación tecnológica y operativa de la entidad. Inició como electricista de revisiones internas, pasó por el área de pérdidas —hoy gerencia energética— y posteriormente se desempeñó como operador de subestación. Actualmente, es técnico de mantenimiento de subestaciones y transformadores de distribución, una labor que asume con responsabilidad y orgullo.
La Familia y el Trabajo
Para Juan Carlos, la Electrificadora no es solo un lugar de trabajo: es su segundo hogar. Allí ha construido amistades, ha vivido momentos inolvidables y ha aportado, con dedicación, al desarrollo de toda una región. Habla de la empresa con respeto y gratitud, consciente de que la energía es el motor de cada proyecto, de cada hogar y de cada sueño en Caquetá.
Pero más allá de su vida laboral, Juan Carlos es un hombre alegre, auténtico y profundamente humano. Amante de la salsa, encuentra en la música una forma de expresión y felicidad. Disfruta bailar, cantar y tocar instrumentos como la campana, los bongós, la conga y la batería. No se define como el mejor bailarín, pero sí como alguien que transmite alegría, de esos que llenan cualquier espacio con su energía y sonrisa.
Su familia es su mayor tesoro. Padre de siete hijos, habla de ellos con amor sincero, especialmente de su pequeña Michelle Juanita, quien ilumina sus días. Es un hombre que ama intensamente, que valora la vida y que agradece cada oportunidad que ha tenido.
Pasatiempos
Juan Carlos guarda un cariño especial por la cocina de su padre, un hombre que, además de inculcarle valores, también le regaló memorias a través de los sabores. Recuerda con emoción platos como: El pescado en todas sus formas, la lengua en salsa, el sancocho de cola, el tradicional sancocho de gallina y la carne asada, preparados con ese toque único que solo él sabe dar. Más que recetas, son momentos en familia, conversaciones alrededor de la mesa y el calor de hogar que aún hoy lo acompañan. Para él, cada bocado tiene historia, tiene raíz y, sobre todo, tiene amor.
La salsa es otra de sus grandes pasiones, el ritmo que lo conecta con su esencia alegre y auténtica. Disfruta profundamente canciones como Idilio, Un vestido bonito, Amor y control, Llorarás y Sentimiento del Grupo Niche, temas que han marcado distintos momentos de su vida. Aunque asegura que no es el mejor bailarín, cuando suena la salsa se transforma: baila con el alma, sonríe sin reservas y contagia a quienes lo rodean. Para Juan Carlos, la música no solo se escucha, se siente y se vive, como una celebración constante de la vida.
A lo largo de sus 37 años en la Electrificadora del Caquetá, Juan Carlos ha vivido innumerables momentos felices que han marcado su vida. Más allá de los logros laborales, destaca la oportunidad de compartir con grandes compañeros, construir amistades sinceras y fortalecer lazos en espacios de trabajo y esparcimiento. Recuerda con especial cariño los encuentros, paseos y experiencias compartidas, como aquel viaje a Norte de Santander, donde pudo afianzar vínculos y conocer más de cerca a personas que hoy considera parte de su familia extendida. Para él, esos instantes de unión, alegría y camaradería son el verdadero tesoro de su trayectoria.
Sin embargo, también ha enfrentado momentos profundamente dolorosos. Uno de los más difíciles fue el accidente que sufrió junto a varios compañeros cuando se dirigían al Huila a participar en unas olimpiadas del sector eléctrico. En ese lamentable hecho, perdieron a su compañera Lizeth, una joven llena de vida. Ese episodio dejó una huella imborrable en su corazón y en el de toda la familia de la empresa. Aun así, Juan Carlos reconoce que, aunque existen momentos duros, han sido muchos más los instantes de felicidad y gratitud que han acompañado su camino.
El Futuro
Quienes lo conocen lo describen como un ser humano excepcional: Sonriente, franco, decente, con principios firmes y un corazón noble. Un compañero leal, un amigo genuino y un ícono dentro de la Electrificadora del Caquetá. Hoy, al mirar hacia el futuro, se proyecta disfrutando una merecida pensión, convencido de que todo en la vida cumple su ciclo. Con la tranquilidad del deber cumplido, Juan Carlos deja huella no solo por su trabajo, sino por su calidad humana. Su historia es la de un hombre que, entre cables, subestaciones y melodías de salsa, ha sabido construir una vida con propósito, amor y gratitud. Un caqueteño de corazón que sigue bailando al ritmo de la vida, siempre con una sonrisa y con la firme intención de aportar, desde donde esté, al bienestar de los demás.
Un Legado
Su historia es la de un hombre que, entre cables, subestaciones y melodías de salsa, ha sabido construir una vida con propósito, amor y gratitud. Un caqueteño de corazón que sigue bailando al ritmo de la vida, siempre con una sonrisa y con la firme intención de aportar, desde donde esté, al bienestar de los demás.